El amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte” (Balzac).

Vivir en pareja constituye  uno  de los grandes retos que podemos asumir en nuestras vidas. Decía Eduardo Galeano: “Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a  estar juntos”.

El amor y la ilusión con la que solemos  emprender este camino pueden no ser suficientes para asegurarnos una feliz convivencia. Puede llegar un momento en el que no sabemos qué hacer. Parece que todo se escapa de nuestras manos, las soluciones que intento empeoran las cosas o se malinterpretan…

El resentimiento, la rutina, el estrés, la falta de comunicación, y de afectividad, las discusiones continuas, los problemas cotidianos,… pueden ir minando nuestra relación; a veces sin que ni siquiera seamos plenamente conscientes de ello. Pero esto no significa necesariamente que nuestra relación haya muerto, que seamos incompatibles o que no haya una solución,… Todas las relaciones atraviesan momentos de crisis o de especial conflictividad, y dependiendo de cómo seamos capaces de reestructurar esas situaciones, nos ayudarán a que nuestra relación se fortalezca y salga reforzada o se debilite hasta el punto que se destruya.

Ignorar estas situaciones, pensar que las cosas se solucionarán solas, que es cuestión de tiempo, que lo que tenga que ser será,… no es la mejor opción para lograr una grata convivencia o una relación de pareja satisfactoria.
En muchos casos, es necesario una intervención profesional para que la pareja pueda entender su situación, tomar conciencia de que está pasando y elegir la vía que considere más adecuada en ese momento de su vida.

El amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte” (Balzac).

Vivir en pareja constituye  uno  de los grandes retos que podemos asumir en nuestras vidas. Decía Eduardo Galeano: “Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a  estar juntos”.

El amor y la ilusión con la que solemos  emprender este camino pueden no ser suficientes para asegurarnos una feliz convivencia. Puede llegar un momento en el que no sabemos qué hacer. Parece que todo se escapa de nuestras manos, las soluciones que intento empeoran las cosas o se malinterpretan…

El resentimiento, la rutina, el estrés, la falta de comunicación, y de afectividad, las discusiones continuas, los problemas cotidianos,… pueden ir minando nuestra relación; a veces sin que ni siquiera seamos plenamente conscientes de ello. Pero esto no significa necesariamente que nuestra relación haya muerto, que seamos incompatibles o que no haya una solución,… Todas las relaciones atraviesan momentos de crisis o de especial conflictividad, y dependiendo de cómo seamos capaces de reestructurar esas situaciones, nos ayudarán a que nuestra relación se fortalezca y salga reforzada o se debilite hasta el punto que se destruya.

Ignorar estas situaciones, pensar que las cosas se solucionarán solas, que es cuestión de tiempo, que lo que tenga que ser será,… no es la mejor opción para lograr una grata convivencia o una relación de pareja satisfactoria.
En muchos casos, es necesario una intervención profesional para que la pareja pueda entender su situación, tomar conciencia de que está pasando y elegir la vía que considere más adecuada en ese momento de su vida.

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